Artroscopia de Hombro: Cuándo Operarse y Qué Esperar del Procedimiento

Artroscopia de Hombro: Cuándo Operarse y Qué Esperar del Procedimiento

El hombro es la articulación con mayor rango de movimiento del cuerpo humano y, por ello, una de las más susceptibles a lesiones. La artroscopia ofrece soluciones precisas para sus patologías más frecuentes.

El hombro está formado por tres huesos (húmero, clavícula y escápula), cuatro músculos del manguito rotador, el labrum glenoideo y una cápsula articular compleja. Esta sofisticada arquitectura lo hace extremadamente versátil pero también vulnerable. La artroscopia de hombro permite tratar la mayoría de sus patologías con una convalecencia significativamente menor que la cirugía abierta.

Indicaciones más frecuentes

Las patologías del hombro que con mayor frecuencia se resuelven artroscópicamente incluyen: rotura del manguito rotador (parcial o total), síndrome de pinzamiento subacromial (impingement), inestabilidad glenohumeral recidivante (lesión de Bankart), rotura del labrum superior (SLAP), tendinitis calcificante y patología acromioclavicular. En muchos casos, una imagen de resonancia magnética articular es suficiente para confirmar el diagnóstico y planificar la cirugía.

¿Cómo se realiza el procedimiento?

El paciente se coloca en posición de silla de playa o decúbito lateral según la preferencia del cirujano. Se realizan habitualmente 3 portales (posterior, anterior y lateral) a través de los cuales se introducen el artroscopio, los instrumentos de trabajo y la cánula de irrigación. La visualización del espacio subacromial y glenohumeral permite identificar y tratar con precisión cada estructura dañada.

⏱️ Tiempos aproximados (hombro):
Duración del procedimiento: 45–120 min según complejidad.
Alta hospitalaria: mismo día o 24 horas.
Inmovilización inicial: 3–6 semanas (cabestrillo).
Retorno a trabajo de oficina: 4–6 semanas.
Retorno a actividad deportiva: 4–9 meses.

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La importancia del implante en el hombro

En la reparación del manguito rotador, la calidad de las anclas de sutura y el patrón de reparación (simple, doble hilera, transóseo equivalente) determinan de manera crítica la tasa de nueva rotura. Las anclas bioabsorbibles de última generación y los sistemas de sutura de alta resistencia han permitido reducir la tasa de re-rotura hasta un 15–20% en roturas masivas, frente al 40–50% de hace una década.

Para el cirujano ortopédico que busca los mejores resultados en su práctica, elegir el sistema de anclaje correcto —y al proveedor que lo respalda con capacitación y soporte técnico— es una decisión clínica de primer orden.

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